BRONCEADO

                                               Tomar el Sol para Mantener la Salud

 

Estar Bronceado es bueno para la salud. Estudios científicos confirman lo que muchos ya saben. Tomar el sol de manera regular y sin quemarse es saludable. Así en Estados Unidos científicos estudiaron el efecto de la Vitamina D (la vitamina del sol) en mujeres con cáncer de mama. La conclusión de este estudio fue que las mujeres con niveles más altos de Vitamina D (la vitamina del sol) tenían 2 veces más probabilidades de superar la enfermedad que las mujeres que tenían niveles bajos de esta vitamina.

En Suecia científicos realizaron un estudio entre casi 30.000 mujeres a las cuales siguieron durante 20 años. El estudio se llama Miss Cohort Study. Encontraron como resultados que las mujeres que tomaban el sol de manera regular (tanto sol natural como en solarium UV) fueron más sanas y tenían menos enfermedades como diabetes, cáncer  y enfermedades cardiovasculares que las mujeres que no tomaban el sol. Estos resultados se atribuyen a la Vitamina D. Las mujeres que tomaban el sol tenían niveles más altos en la sangre de esta vitamina.

Estos estudios y muchos otros indican que tener niveles altos de Vitamina D es bueno para mantener la salud, mejorarla o incluso para ayudar a superar una enfermedad. Aunque mencionemos aquí 2 estudios realizados entre mujeres, otros estudios entre hombres o ambos sexos muestran resultados parecidos.

Desde Los Centros de Estética Vega González  aconsejamos tener unos niveles óptimos de Vitamina D durante todo el año. Hablamos de un nivel óptimo si hay unos 50 ng / ml (nanogramos por mililitro) de Vitamina D en la sangre. Esta cantidad parece muy poco, pero en realidad es un número alto que permite que la Vitamina D realice todas sus funciones en nuestro cuerpo.

Ahora puedes pensar ¿Y cómo mido mi nivel de Vitamina D y puedo conseguir un nivel óptimo de esta vitamina? Para medirlo solamente hace falta un simple análisis de sangre que puedes pedir a tu médico. Y para conseguirlo hay básicamente dos alternativas.

1)      La manera más fácil de hacerlo es tomar sesiones de sol de manera regular y sin quemarse. Cuando tomes el sol al aire libre o en una máquina de rayos UV tu propio cuerpo produce la Vitamina D. Además tu cuerpo sabe si tienes un nivel óptimo de la Vitamina D y entonces dejará de producirlo. Para hacer grandes cantidades de la Vitamina D en un tiempo corto, de unos 10 a 20 minutos, tienes que exponer una parte importante de tu piel a los rayos UV, como mínimo la mitad del cuerpo. Normalmente tomar unas 2 a 3 sesiones de sol en nuestras máquinas de rayos UV por semana es suficiente para mantener unos niveles altos de Vitamina D durante todo el año. Ojo, naturalmente hay que tomar las sesiones de sol sin ponerse crema SPF, porque los factores de protección bloquean gran parte de los rayos UV, necesarios para que tu piel produzca la Vitamina D.

2)      La segunda manera para optimizar los niveles de la Vitamina del sol sería tomar suplementos de Vitamina D y en especialmente los de la Vitamina D3.

PREGUNTAS FRECUENTES

El bronceado se produce por la exposición de la piel a la luz ultravioleta. La luz solar irradia la piel y activa los melanocitos, induciendo un aumento en la producción de melanina, que es la responsable del oscurecimiento de la piel, o efecto bronceador. La melanina es un protector natural frente a la radiación. Las pieles oscuras producen mayor cantidad de melanina, y las claras menos. Por ello las pieles oscuras se broncean más, tienen más capacidad de protección, y soportan sesiones más largas de exposición. Por ello también, las personas de pieles más claras no deben intentar estar tan bronceadas como las de pieles más oscuras, pues nunca lo conseguirán.

La luz solar es energía transmitida a través de diversas longitudes de onda. En el espectro de radiaciones emitidas se distinguen la luz visible, la infraroja, y la ultravioleta (UV), integrada por las variedades UV-A, UV-B, UV-C. La radiación UV es la responsable del bronceado. Los UV-A son la variedad menos potente de los rayos UV, y los UV-C la más fuerte y perjudicial. Para el proceso de bronceado se utiliza una combinación de rayos UV-A y UVB

La exposición a los rayos UV en solarium es controlada, en tiempo e intensidad. Los tubos bronceadores solo emiten radiación UV-A y B, y evitan los UV-C. Contrariamente, la luz solar natural nos transmite, además de los rayos necesarios para broncearnos, todo un espectro de radiaciones incontroladas que pueden ser perjudiciales para nuestra piel.

En principio todo el mundo puede exponerse a fuentes de luz ultravioleta, pero en función de su tipo de piel, ésta exposición podrá ser de mayor o menor duración. La posibilidad o no de exponerse dependerá también de la cantidad de exposición acumulada a lo largo de la vida de cada persona. Si se ha cubierto la cuota de exposición recomendada debido a exposiciones muy prolongadas en el pasado deberían evitarse exposiciones frecuentes y continuadas en el futuro.

NO. El tiempo de sesión y la frecuencia de las sesiones deberá ir en función del tipo de piel de cada persona, de la exposición que esté recibiendo en el momento de empezar a darse las sesiones (piel ya curtida, o piel no expuesta), y de las características que refleje dicha piel: manchas, lunares, etc.

La exposición idónea se estima en una sesión de solarium o dos exposiciones de diez minutos de sol natural (en verano) a la semana durante la vida de una persona normal. Este nivel de irradiación es el necesario para beneficiarnos de los efectos positivos del sol, y a la vez asegurar la salud de la piel. Esta toma ideal asume un uso racional del sol. Su uso estético, con el fin de broncearnos, como imponen los canones estéticos actuales, siempre implica una exposición excesiva, y es el que, a largo plazo, aumentará la probabilidad de sufrir enfermedades de la piel.

El sol debe tomarse con moderación y precaución. En dosis adecuadas. La piel ha de hidratarse con una crema adecuada para recuperarla de la deshidratación sufrida. Los ojos han de protegerse, y lunares, manchas, zonas sensibles y cicatrices han de cubrirse con factor protector adecuado. Los órganos genitales deberán mantenerse también protegidos. Habrá de tenerse en cuenta para calcular la exposición adecuada el tipo de piel, la presencia de manchas y lunares, la cantidad de sol tomada hasta la fecha, y el historial de quemaduras (sobre todo en la infancia) de cada persona.

No debemos intentar lograr resultados en un solo día. La piel necesita una exposición escalonada para activar los mecanismos de producción de melanina y lograr un bronceado. Se necesitan al menos 24 horas para iniciar estos procesos. Demasiada exposición en poco tiempo solo conseguirá producir quemadura, pero nunca bronceado. En los Centros de Estética Vega González aconsejamos dos sesiones a la semana.

En España las foto tipos de piel I, II, III, y IV son los más comunes. Tipo I es una piel muy blanca que nunca se broncea. No debería utilizar el sol con fines estéticos nunca. Solo con fines terapéuticos o de preparación para períodos vacacionales. Tipo II es una piel sensible que logra un bronceado dorado pero no oscuro. Deberá exponerse con precaución y en sesiones cortas. Tipo III son pieles que logran bronceados oscuros a pesar de ser claras cuando no se exponen. Deberán exponerse con precaución al inicio. Tipo IV son pieles con color incluso cuando no se exponen. Permiten tiempos más prolongados de exposición.

INDEPENDIENTEMENTE DEL TIPO DE PIEL, TODAS LAS PERSONAS DEBERÍAN SEGUIR LAS PAUTAS DEFINIDAS EN EL APARTADO “CUANTO DEBO TOMAR EL SOL?” PARA LOGRAR RESULTADOS IDÓNEOS.

El tipo de piel define nuestra capacidad de bronceado. Una piel más clara tendrá y producirá menos melanina, y consecuentemente obtendrá un tono menos oscuro. No por exponer una piel clara más tiempo logrará bronceados más intensos. Solo se conseguirá sobreexponer la piel sin otro resultado que dañarla y aumentar las probabilidades de futuros problemas.

La toma de sol periódica es necesaria para la incorporación de vitamina D, la cual a su vez es fundamental para una absorción efectiva del calcio por parte del organismo, y su incorporación a la masa ósea. Esto es muy importante en la prevención de la osteoporosis. Estudios recientes demuestran que niveles apropiados de vitamina D también son esenciales en la prevención de varios tipos de tumores. La exposición al sol también ayuda en casos de psoriasis, dolores musculares y articulares, estrés y depresión.

Cuando se superan los niveles de irradiación recomendados, y los límites de exposición de la piel, los problemas pueden ser tanto estéticos como físicos. Estéticamente la sobreexposición genera la aparición de manchas, arrugas y lunares. Desde un punto de vista físico, aumenta la incidencia y probabilidad de melanomas y cánceres de piel.

El concepto “bronceado” tal como se interpreta en la sociedad actual es erróneo, por estar condicionado por una imposición estética de nuestro entorno. Tomamos el sol como una necesidad generada por nuestra pertenencia a un entorno cultural, cuando en realidad es una necesidad de nuestro organismo, y es fundamental para nuestro bienestar. Debemos entender que el sol ha de ser usado con moderación, pero con constancia, para nuestro beneficio. No en exceso y desordenadamente por exigencias ambientales que con el tiempo actúan en nuestro prejuicio.

El uso del sol con fines estéticos ha causado un abuso del mismo. Esto ha producido un aumento de los perjuicios anteriormente mencionados. Sin embargo el exceso de prevención (causado por la alarma social generada por la aparición de efectos nocivos) está provocando una frecuencia muy alta de carencia de vitamina D, y como consecuencia, osteoporosis y varios tipos de tumores malignos relacionados con esta carencia. Por lo tanto una toma moderada de sol es lo que se considera recomendable para el futuro próximo. Esta toma moderada de sol permitirá solucionar la falta de vitamina D en las sociedades industrializadas, y evitar las consecuencias negativas de un exceso de exposición que se da en la actualidad.

Aunque no hay ninguna contraindicación a la hora de tomar el sol durante el embarazo, se recomienda evitar exponer la zona del feto durante los cuatro primeros meses.

Hay una serie de medicamentos que pueden actuar como fotosensibilizantes, aumentando la sensibilidad a la exposición, y pudiendo provocar leves quemaduras. Antidepresivos, antibióticos, etc. Consulte con nuestro personal.

Dada la posibilidad de controlar los tiempos de exposición en las cabinas, la protección no es necesaria. Únicamente en casos de lunares concretos, cicatrices muy recientes, o zonas especialmente sensibles. En la exposición al sol natural, donde la intensidad de la irradiación y la duración de la exposición son difíciles de medir, la utilización de protectores es fundamental.

Los ojos son la parte más sensible a la exposición solar, y deberían estar siempre protegidos. El párpado por sí solo no es efectivo a la hora de evitar los perjuicios de la luz ultravioleta (UV) sobre los ojos. En Los Centros de Estética Vega González te proporcionamos las gafas adecuadas.

Para fines concretos, como pueda ser una fiesta, cena, o celebración, no hay problema en darse una serie de sesiones seguidas. Lo que desaconsejemos y queremos evitar es que se tomen muchas sesiones seguidas durante mucho tiempo, pues implica una acumulación de exposición por encima de las cantidades idóneas y razonables, y esto es lo que mantenido en el tiempo, a medio/ largo plazo, aumenta la probabilidad de problemas y enfermedades. Recordamos también que no tiene sentido darse grandes cantidades de exposición de una sola vez, pues no se va a notar el resultado. Lo conveniente es iniciar las tomas de sol al menos veinte días antes de la fecha para la que deseemos un resultado.

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